Capitales comarcales en Aragón ¿pueblos o ciudades?

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Chaca desde Rapitán, foto de Petaqui.

Si echamos un vistazo al mapa político de nuestro país nos damos cuenta de que tiene una estructura singular. Una gran capital en el centro (Zaragoza) y dos capitales pequeñitas en el norte (Uesca) y en el sur (Teruel). Si ampliamos el punto de vista observamos un territorio trufado de pueblos, unos pocos de reciente creación como las localidades de repoblación y una gran cantidad de pueblos con siglos de historia tras de sí.

Entre nuestras tres capitales de sur a norte y los innumerables pueblos aragoneses tenemos otro tipo de poblaciones con un tamaño poblacional y una distribución en el territorio específicamente aragonesa: las capitales comarcales. Se trata de localidades que basculan entre los 20.000 habitantes de Calatayut y los casi 5.000 de Borcha y que tienen una notable presencia sobre todo en el Alto Aragón y en el valle del Ebro.

Towns” aragoneses. Localidades entre 20.024 y 4.969 habitantes a 1 de enero de 2019.

Localidat

Comarca

Provincia

Población

01Calatayut

Calatayut

Zaragoza

20.024

02Monzón

Cinca Meya

Uesca

17.236

03Balbastro

Semontano

Huesca

16.979

04Exea d’os caballers

Cinco Villas

Zaragoza

16.783

05Alcanyiz

Baix Aragó

Teruel

15.947

06Fraga

Baix Cinca

Uesca

15.033

07Chaca

Chacetania

Uesca

12.988

08Tarazona

Tarazona y Moncayo

Zaragoza

10.533

09Casp

Baix Aragó – Casp

Zaragoza

9.748

10Binéfar

La Llitera

Uesca

9.561

11 Samianigo

Alto Galligo

Huesca

9.238

12 Andorra

Andorra s. d’Arcos

Teruel

7.472

13 L’Almunia

Valdeixalón

Zaragoza

7.951

14 Alagón

Rivera Alta

Zaragoza

7.163

15 Taust

Cinco Villas

Zaragoza

6.912

16A muela

Valdeixalón

Zaragoza

5.784

17Borcha

Campo de Borcha

Zaragoza

4.969

Fuente: Instituto Aragonés de Estadística (IAEST).

Por supuesto, hay capitales de comarca, sobre todo en Teruel o en comarcas como el Sobrarbe, que no llegan a estas cifras. Estas se pueden clasificar como rurales, ya que sus dinámicas se pueden asimilar a las de otros pueblos. La duda surje entonces cuando nos preguntamos ¿qué son poblaciones como Binéfar, Alcanyiz, Chaca o Tarazona? ¿son pueblos o son ciudades?.

Durante años he podido observar que en mi localidad natal, Chaca, las personas hablamos de ella tanto nombrándola como pueblo como nombrándola como ciudad, aunque la mayoría de sus habitantes tienden a considerar que viven en una ciudad. Al igual que nuestros vecinos de Samianigo, que también se refieren a su municipio indistintamente como pueblo o como ciudad, aunque al contrario que en Chaca, tienen una mayor preferencia por considerarse rurales. De todas formas, tanto en Chaca como en Samianigo la misma persona puede referirse en la misma conversación a su ciudad como a un pueblo o a su pueblo como una ciudad. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿somos un pueblo o somos una ciudad?.

Cuando en este tipo de poblaciones se saca a relucir la pregunta de “¿qué somos?” el consenso social anda entre el “somos un pueblo grande” y el “somos una ciudad pequeña”, en un termino medio que no deja contentos ni a los ruralistas ni a los urbanistas. Mientras, desde los pueblos se nos ve como personas “de capital” y desde las ciudades se nos tacha de “rurales”.

La lengua estructura nuestros pensamientos y cada lengua estructura de forma diferente las formas de pensar de sus hablantes. Para un hablante de castellano una cosa es “una ciudad” y otra es “un pueblo”. Pero no es exactamente lo mismo lo que entendemos por “un pueblo” los hablantes de castellano, que lo que entiende por “herria” un hablante de euskera, por ejemplo.

En este caso el castellano no parece dar respuesta a esta estructura demográfica aragonesa, que es relativamente reciente en nuestra historia. Tampoco parece que el catalán y el aragonés tengan palabras exactas para definir qué son estas capitales comarcales. “No sabem si Fraga és un poble o una ciutat” y “tampoco no sabemos a l’agua clara si Balbastro ye una ciudat u un lugar”.

Creo que para mejorar el cuidado de nuestro territorio es importante pensar en él y a veces pecamos de no preocuparnos en entender cómo funciona. Para ello hay que comprenderlo y considero que tenemos que pararnos a pensar qué tipo de gestión necesitan nuestras pequeñas capitales en función de sus singularidades como ciudades pequeñas/pueblos grandes. También opino que sería saludable el intercambio de prácticas y conocimientos entre las personas e instituciones de estos lugares, ya que tienen muchas problemáticas y características comunes.

Dando un paso más allá pienso que sería bueno nombrar a estas localidades aragonesas con una palabra específica que todavía no tenemos en ninguna de nuestras tres lenguas. En inglés, sin embargo, encontramos una posible solución en la palabra “town”, que designa las localidades intermedias entre las “city” (ciudades) y village (pueblo).

En conclusión, pienso que en los “towns” aragoneses tenemos que conocernos, tenemos que pensarnos, tenemos que nombrarnos y tenemos que reconocernos.

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